Trabajando en el taller

Hace algunos meses, mientras poníamos a punto los equipos del Observatorio Gato Gris, Carlos Colazo nos embaló (como es su costumbre), explicándonos técnicas y procedimientos con los que él mismo trabaja y mide objetos que se mueven por el cielo. En particular nos enseñó las que utiliza para obtener datos de asteroides lejanos, una técnica llamada ocultación de estrellas por asteroide. En dos palabras, se trata de un eclipse donde un asteroide “tapa” la luz de una estrella. Aunque parezca mentira, ese eclipse produce una pequeña y larga sombra que se proyecta en alguna parte de nuestro planeta, en un determinado instante. El mejor resultado sería ver cómo la estrella “desaparece” por unos segundos y luego aparece nuevamente. Predecir esos eclipses y medirlos es un trabajo difícil, que lleva mucho tiempo, pero valdrá la pena intentarlo un día.

Carlos nos conectó con Cesar y fue así que, esa misma tarde, cerramos trato para comprarle su montura NEQ6. Una montura es el soporte motorizado que permite al tubo óptico (telescopio), moverse y encontrar los objetos más pequeños en el cielo.

Yo tenía un telescopio Meade, tipo Newton de 10 pulgadas de espejo, con una montura original de madera para observación visual (y que luego reemplazamos con otra fabricada por Roberto, a la que nunca terminé de hacerle la electrónica de control), entonces pensamos que podría funcionar, a pesar del diseño un tanto largo del tubo,  subirlo a la nueva montura motorizada.

Pero faltaba algo, crear la pieza vinculante, llamada cola de milano, a partir una planchuela de aluminio, de 300 mm de largo, 80 mm de ancho, 19 mm de altura y 1.2 kg de peso.

La cola de milano es una pieza con dos caras en ángulo que se encaja con otra pieza igual pero de ángulos opuestos. Esto permite que una de las piezas se desplace, y al mismo tiempo se mantengan juntas.

Aquí se puede ver la rectificación de una de las caras de la planchuela que estaba muy deformada.

Cuando la cara posterior estuvo plana, pasamos a darle forma a los laterales: la cola de milano propiamente dicha. Usamos una fresa de 6 filos en forma de cono con 60 grados de inclinación.

Ambos laterales con ángulos de 60 grados.

Lo más complicado del trabajo fue tomarle la mano a la diferentes fresas y encontrar el mejor modo de sujetar la pieza en la mesa en cruz.

Primera parte de la pieza de acople

Para continuar el trabajo, Diego fresó cuatro piezas que forman dos puentes a cada extremo de la cola de milano. Estos puentes son el vínculo entre el telescopio y la cola de milano. Dos de ellos son cóncavos y dos convexos. La idea es formar un sandwich con el tubo óptico para darle más firmeza al conjunto.

27/10/18

A continuación, una serie de fotos y videos del proceso de fresado de los puentes.

Fotos del montaje final.

 


Queremos agradecer muy especialmente a Diego Revello, que prestó su tiempo, taller, herramienta y conocimientos para que éste proyecto viera la luz.

Dani y Nico

Dejar una contestacion

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *